El pañuelo: del símbolo cultural al accesorio estrella
- Carol H.D

- hace 18 horas
- 2 Min. de lectura
Todas tenemos ese accesorio básico en el armario: el pañuelo. Práctico para protegernos del frío, sí, pero también capaz de transformar un look cuando se usa con intención. Aunque a veces pase desapercibido, bien colocado puede convertirse en el punto focal perfecto de cualquier estilismo.
Y es que el pañuelo —o foulard, si nos ponemos elegantes— ha conquistado desde siempre tanto la moda como la historia. En esta sesión fotográfica que realicé para la revista FLIS(R) Moda y Derecho al Día, exploré algunas formas de incorporarlo con estilo. ¿Quieres sacarle todo el partido? Sigue leyendo.
Lejos de ser una invención francesa, el pañuelo tiene sus orígenes hace más de 3.000 años, en regiones de Oriente Medio y África, donde se utilizaba como protección espiritual y símbolo religioso. Posteriormente, se introdujo en Europa desde el Este, y fue adoptado por mujeres judías y ortodoxas con el mismo propósito.
En Francia, el término foulard apareció en el siglo XVIII para referirse a estos pañuelos, pero no fue hasta el siglo XIX cuando se convirtieron en un verdadero accesorio de moda. La emperatriz Josefina Bonaparte, gran coleccionista de pañuelos, popularizó su uso en España. Se dice que poseía más de 500 pashminas de la India, muchas de ellas elaboradas en seda.
Ya en el siglo XX, varias casas de moda transformaron el pañuelo en auténticas obras de arte: piezas de seda, estampadas a mano, con ilustraciones de artistas y ediciones limitadas. Fue entonces cuando dejó de ser solo un complemento funcional para convertirse en un objeto de deseo.
Uno de los grandes referentes fue Hermès, que en 1937 lanzó su primera colección de pañuelos, heredando su savoir-faire en artículos de equitación. El detalle en la elaboración, los motivos ecuestres y el precio exclusivo lo convirtieron en uno de los accesorios más reconocibles de la maison, y todavía hoy es un emblema de la marca.
Más adelante, firmas como Pucci apostaron por modelos de gran tamaño, colores vibrantes y patrones geométricos, aportando un aire más artístico y etéreo al pañuelo moderno.
A lo largo de la historia, el pañuelo ha evolucionado sin perder su esencia. Se ha reinventado con cada generación, adaptándose a nuevas estéticas, funciones y formas de expresión.
Llévalo al cuello, en el pelo, como cinturón, en la muñeca, atado al bolso o incluso como top. No hay reglas fijas, solo estilo.
¿Te animas a convertir el pañuelo en el protagonista de tu próximo look?





















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