La proporción lo cambia todo: aprende a vestir a favor de tu silueta
Existe una idea que me gusta repetir siempre que hablo de estilismo: No hay cuerpos difíciles de vestir. Existen prendas que dialogan mejor con unas siluetas que con otras.
Durante años, la moda ha insistido en clasificar los cuerpos como "correctos" o "incorrectos". Pero el diseño nunca debería tratar de esconder aquello que somos, sino de comprenderlo.
Vestir bien no consiste en parecer otra persona, consiste en aprender a utilizar las líneas, los volúmenes y las proporciones para crear equilibrio visual. Al fin y al cabo, el estilismo funciona igual que la arquitectura o el diseño gráfico: todo depende de cómo distribuimos el peso visual.
La clave está en las proporciones
Cuando observamos un look, nuestro cerebro no analiza centímetros, analiza equilibrio. Percibe si una parte del cuerpo concentra demasiado volumen, si una línea dirige la mirada o si existe armonía entre la parte superior e inferior del conjunto. Por eso dos personas con la misma talla pueden verse completamente distintas llevando exactamente la misma ropa.
Si tus caderas son protagonistas...
Muchas personas intentan esconderlas utilizando prendas anchas.
Paradójicamente, suele ocurrir lo contrario: el volumen aumenta visualmente.
Una opción mucho más favorecedora consiste en elegir pantalones rectos o ligeramente amplios, que caigan desde la cadera sin marcarla en exceso.
En la parte superior puedes incorporar volumen mediante mangas especiales, hombreras suaves, colores claros o detalles que dirijan la atención hacia el rostro.
No se trata de ocultar las caderas, sino de equilibrarlas.
Si tus hombros son más anchos...
Los hombros marcados transmiten fuerza y presencia.
Muchas veces basta con suavizar las líneas utilizando escotes en V, cuellos abiertos o tejidos con caída natural.
Las prendas demasiado estructuradas o con exceso de volumen en esa zona pueden potenciar todavía más esa amplitud.
En cambio, las líneas verticales ayudan a estilizar la figura de manera muy natural.
Si eres de estatura baja...
Uno de los errores más frecuentes consiste en dividir visualmente el cuerpo.
Chaquetas largas, pantalones muy cortados, cinturones de fuerte contraste o múltiples bloques de color pueden acortar la silueta.
Cuando buscamos ganar sensación de altura, interesa crear continuidad visual.
Los looks monocromáticos, los pantalones de tiro alto o las prendas que alargan la línea de la pierna suelen funcionar especialmente bien.
Si tu cintura está poco definida...
La cintura es uno de los elementos que más influye en la lectura visual del cuerpo.
Si quieres marcarla ligeramente, puedes recurrir a prendas cruzadas, vestidos envolventes o cinturones colocados estratégicamente.
No hace falta ceñir el cuerpo en exceso.
A veces basta con insinuar la silueta para que el conjunto gane armonía.
El estilismo no corrige. Equilibra.
Quizá esta sea la idea más importante de todo el artículo. El objetivo del estilismo nunca debería ser corregir un cuerpo. Los cuerpos no necesitan corrección, lo que necesita equilibrio es el diseño. Cada patrón, cada tejido y cada corte generan un efecto óptico diferente y conocer esos efectos nos permite decidir qué queremos destacar, qué queremos suavizar y, sobre todo, cómo queremos sentirnos cuando nos vestimos.
La misma prenda puede funcionar de formas completamente distintas dependiendo del tejido, del largo, del color o de cómo se combine. Cuando entiendes las proporciones, dejas de vestirte contra tu cuerpo y empiezas a vestir con él.
La moda no debería hacernos parecer diferentes, debería ayudarnos a reconocernos frente al espejo, porque el mejor estilismo no es el que cambia tu silueta, sino el que consigue que te sientas cómoda dentro de ella.




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