Ferias textiles: escaparates olvidados del diseño
- Carol H.D

- hace 19 horas
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Generalmente, cuando pensamos en semanas de la moda, nos vienen a la mente imágenes de modelos desfilando, diseñadores terminando prendas, invitados esperando en la puerta de un desfile... o incluso grandes eventos relacionados con la moda. Sin embargo, pocos saben o se detienen a pensar que, para llegar a una pasarela o evento, hay un mecanismo detrás que lo permite. No me refiero solo a la parte organizativa, ni a la creativa y al desarrollo de la colección, sino a todo este proceso que culmina en una hermosa puesta en escena. Me refiero a las ferias textiles, poco reconocidas en el mundo de la moda y que son el lugar donde se genera la mayor cantidad de comercio. Estas ferias son el principio y el fin de un proceso creativo que se ve eclipsado por la creatividad de los desfiles. ¿Cómo es posible esta ambivalencia? Una vez más, la moda lo demuestra. No pretendo menospreciar los desfiles, de los que soy una fiel seguidora, pero pretendo que este artículo también visibilice la importancia de las ferias textiles dentro de la industria de la moda.
Durante varios años, he podido asistir personalmente a estas ferias y he apreciado realmente que la mayor parte del negocio de la moda se genera a través de ellas. Estas ferias textiles se encargan de reunir en un mismo espacio a diferentes empresas que, debido a su actividad, sirven como proveedoras. Por un lado, encontramos distribuidores de telas, fornituras, hilos... que nos sitúan en el origen del proceso creativo; y por otro, encontramos marcas de ropa, calzado y accesorios que venden sus colecciones a otros establecimientos, ya sea directamente o a través de una representación en una sala de exposición. Estas ferias, que también se celebran dos veces al año, en febrero y septiembre, quedan eclipsadas por los desfiles y se habla poco de ellas, a pesar de ser el lugar donde fluye parte del flujo económico de la industria. Algunas ferias textiles internacionales son: Premiére Vision y Who's Next en París, Pitti Immagine Uomo en Florencia, Magic en Las Vegas o Bread & Butter en Berlín.
En España también contamos con nuestra propia feria textil, MOMAD METRÓPOLIS. Para serte sincero, desconocía la existencia de esta feria hasta que un febrero de 2014 pisé sus instalaciones por primera vez. Tuve la oportunidad de mostrar uno de mis diseños, realizado durante mi época universitaria. Recuerdo aquella experiencia un tanto desconcertante; no entendía nada, solo veía un espacio de enormes naves en IFEMA, dividido en pequeños espacios llamados stands y muchísima gente alrededor. Este primer contacto y mi curiosidad por el tipo de actividad que allí se desarrollaba, me ayudó a descubrir que estaba en el corazón del negocio. Lo que tampoco sabía, por aquel entonces, es que dos años después, en la misma fecha, volvería a pisar esas instalaciones, pero esta vez como representante del showroom donde trabajaba. ¿Casualidad? No lo creo, pero estas experiencias me han ayudado a comprender muchos campos de esta apasionante industria.
MOMAD podría definirse como la feria más importante del sector de la moda en el sur de Europa, cuyo objetivo es ampliar y fortalecer la relación con los canales de venta. Asisten expositores nacionales e internacionales que, durante tres intensos días de celebración, permiten obtener toda la información de la oferta comercial especializada en el mercado textil, facilitando la compraventa y la creación de redes de contactos.
Sin embargo, estas ferias, que suelen coincidir mensualmente con las pasarelas, están mal planificadas desde el punto de vista organizativo, ya que se celebran antes o después de ellas. En mi opinión, dividir estos dos eventos es un error estratégico comercial, ya que, al separarlos en fechas diferentes, se divide el público que asiste a cada uno y se pierden oportunidades de negocio. Unir la creatividad y el atractivo de la pasarela con el factor comercial de las ferias es la combinación perfecta para aumentar el volumen de ventas en el sector. Una vez más, la interrupción de la actividad que sufrimos durante el confinamiento en 2020, que impidió la celebración de estas ferias textiles, sirvió para evaluar la importancia de unir ambos eventos. De esta manera, en la 74.ª edición de MBFWMadrid los desfiles la feria MOMAD METRÓPOLIS, en colaboración con Intergift, Bisutex y Madrid Joya, se celebraron en paralelo, en las mismas fechas y en el mismo edificio, atrayendo así todas las miradas y a todo el sector a un mismo lugar: IFEMA. De hecho, en mi opinión, todos los diseñadores que desfilan deberían tener su propio stand en la feria para que, una vez finalizado el desfile, los compradores interesados puedan encargar las colecciones antes de salir. Esto incentivaría las ventas y rentabilizaría el trabajo y el esfuerzo invertidos.
Esta edición también presentó una propuesta para visibilizar la sostenibilidad en el sector de la moda mediante el desarrollo de una Experiencia Sostenible, un espacio dedicado a firmas comprometidas con la sostenibilidad en la moda, con una amplia variedad de marcas consolidadas. Además, se debatió a través de testimonios en directo cómo es posible aplicar la sostenibilidad mediante la virtualización de los procesos de negocio y las nuevas tendencias en sostenibilidad y moda.
Esta feria nacional no solo promete, sino que merece ser vista como la oportunidad que es: un espacio con potencial real para fortalecer la estructura comercial del sector y proyectar el talento textil de nuestro país más allá de nuestras fronteras.
https://www.fashionlawinstitute.es/product-page/flis-mag-11-2021













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