Jeans: de sus orígenes al icono global
- Carol H.D

- hace 18 horas
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Piénsalo un momento: de todo tu armario, ¿Cuál es la prenda que más usas? Déjame adivinar… unos jeans. Seguro que, como yo, tienes varios modelos y los combinas con todo. Y es que los vaqueros son la prenda más versátil de las últimas décadas. Son resistentes, atemporales, y han sobrevivido a al menos seis generaciones sin perder su esencia. Nadie se les ha resistido, y hoy seguimos cayendo rendidos ante su encanto.
Pero… ¿conoces su origen? Aunque el diseño moderno surgió en América, la historia del tejido tiene raíces profundas en el Mediterráneo.
En 1853, en plena fiebre del oro y con la construcción del ferrocarril en Estados Unidos, se necesitaba ropa resistente. El alemán Levi Strauss, que había montado un negocio de lonas para tiendas de campaña en San Francisco, descubrió que lo que los mineros realmente necesitaban eran pantalones duraderos. Así que decidió utilizar esa misma lona para fabricar monos de trabajo. En sus inicios, eran marrones y muy funcionales.
En 1873, Jacob Davis, un sastre que compraba telas a Strauss, tuvo una idea brillante: reforzar los puntos de tensión de los pantalones con remaches de cobre. Como no podía pagar la patente, propuso asociarse con Levi. Y así, el 20 de mayo de 1873, obtuvieron la patente nº 139.121 en la Oficina de Patentes de EE. UU. Habían nacido los jeans tal y como los conocemos.
Aunque hoy asociamos el jean con su característico azul, originalmente eran de otro color. El azul apareció gracias al pigmento índigo, importado desde la India, y teñido en la ciudad italiana de Génova (Gênes en francés, que evolucionó a “jean”). El tejido, sin embargo, se fabricaba en Nîmes, Francia, conocido como Serge de Nîmes, origen del término denim.
Así, entre Génova y Nîmes, el tejido viajó al Reino Unido y luego a Estados Unidos, donde Strauss y Davis le dieron forma definitiva a la prenda. El diseño fue americano, sí, pero el alma de los jeans es mediterránea.
En 1890, al expirar la patente, otras marcas empezaron a replicar el modelo: OshKosh B’Gosh en 1895, Blue Bell (hoy Wrangler) en 1904 y Lee Mercantile en 1911. Durante la Primera Guerra Mundial, los jeans de Lee se convirtieron en el uniforme de muchos trabajadores.
Poco después, Hollywood hizo su magia. En los años 20 y 30, los jeans se vincularon con la imagen del vaquero idealizado: John Wayne, Gary Cooper… El cine los transformó en símbolo de libertad. Actrices como Ginger Rogers o Carole Lombard comenzaron a usarlos, y en 1930, Vogue los bautizó como “Western chic”.
En los años 60, James Dean y Marlon Brando los convirtieron en símbolo de rebeldía juvenil. En los 70, ya eran una prenda sin género ni clase social. Las feministas los adoptaron como gesto de igualdad, y en 1976, Calvin Klein los llevó por primera vez a la pasarela.
En los 80, la alta costura se rindió también a su magnetismo. Las campañas de Brooke Shields para Calvin Klein o de Claudia Schiffer para Guess los convirtieron en prendas de deseo. Y en los 90, marcas como Versace, Dolce & Gabbana o Dior entraron en el universo denim.
Los estilos se multiplicaron según las tribus urbanas: el hip hop prefería jeans anchos y caídos; los intelectuales y alternativos apostaban por el denim negro; las estrellas pop lucían modelos desgastados o decorados.
Hoy, los jeans siguen evolucionando con nosotros. Están en todos los armarios, en todas las generaciones, en todas las pasarelas. Los encontramos en múltiples versiones, tanto de forma como de color. ¿Cuál dirías que es tu modelo favorito?







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